Nota publicada en el diario El Mundo.
Hace 10 años que Jorge Cruz (36) vive en Barcelona. En realidad vive en Martorell, a unos 30 kilómetros de Barcelona. Hoy vino al centro de votación de la Sagrada Familia con bandera de Venezuela en mano, además de llevar la propia bandera como camisa. Y se quedó sin votar. Aparece como “fallecido”, muerto. Sepultado. Desde 2002 no puede votar. Desde esa fecha hace trámites para revertir su estatus, para volver a la vida electoral.
Ante el Consulado ha presentado su caso, de hecho tiene una constancia de la ex cónsul Marcela Kahn. Pero no logra cerrar la reclamación satisfactoriamente. Una funcionaria del consulado se quedó estupefacta. No supo darle respuesta.
Hasta el mediodía de este domingo, esta es la única denuncia grave que se ha presentado. De resto, como afirma Roberto Hidalgo, uno de los voluntarios que cotejan en la entrada padrón con cédula y mesa de votación, sólo ha habido otras tres personas que no pudieron votar porque no aparecían: “Es posible que se registraran en el Consulado y que no hicieran el cambio de centro de votación”. En las afueras, la multitud de aglomera. Falta el arpa, porque el cuatro y las maracas se escuchan a todo lo largo del carrer Provença.
