Caracas entre el Gótico y el Raval
27 October, 2012 — Collage, El Bombón, Foxy, Gótico, Raval, TalCualBCN
Presentación
Night time | Hard times | Day time
Foto cortesía de Collage Bar.
Al otro lado de la barra, Omar Finol separa las hojas de hierbabuena para los mojitos de esta noche. El Rabipelao Rawalistán está en el carrer Riera Alta del Raval, donde sólo falta un carrito de perrocalientes para que sea la dirección del consulado nocturno, de los venezolanos sueltos en Barcelona. En frente queda el Foxy Bar. En una pizarra se lee: “La última frase de Amy Winehouse fue ‘quiero un mojito en el Foxy”. Y más allá, El Bombón, donde los tequeños son de muerte. En su menú le explican al comensal local qué es eso de “pasapalos”.
Según la Secretaría General de Inmigración y Emigración de España, las cifras de finales de marzo de 2012 indican que en Cataluña hay 7.360 venezolanos con certificado de registro o tarjeta de residencia en vigor. Pero el dato no es conclusivo: registrados para votar, por ejemplo, hubo menos de seis mil y estas estadísticas no cuentan a los venezolanos con doble nacionalidad. En el registro del Consulado llegan a 20.000. Las estimaciones son que en toda España hay cerca de 150 mil compatriotas.Y si el indicador fuese el acento, no queda más que afirmar que la presencia criolla crece. Entre septiembre y octubre, legiones de estudiantes llegan a Barcelona. Se instalan. Terminan maestrías, renuevan visados, hasta que llega la hora. El que puede, decide invertir.
Karina Maristany tiene cerca de ochos años en Barcelona y está detrás de los bares de mayor éxito de la ciudad: el Polaroid, por ejemplo, con más de tres años, “es un mausoleo de los ochenta”, según la revista TimeOut. Ella es responsable de El Bombón y también de Collage, el más reciente, cerca de via Laietana, donde Looking to Petare es el cocktail ideal para sustituir el Moscow Mule. “Hay que saber hacerlo”, dice. Saber montar un bar. Ser creativo. Bandear la crisis sin subir los precios. El que antes pedía un gin-tonic, ahora se conforma con una cañita. La inversión mínima para montar un negocio aquí, según sus cálculos, son cien mil euros: “Y tampoco creas que es demasiado”, dice. Hay que hacer equipo, asociarse. Además del dinero, hay que tener la capacidad de sacrificio: “Olvídate de ‘acelerar’ los trámites”. Si aquí los euros no hacen milagros, menos los bolívares.
¿Cuál es la clave para que un negocio funcione en Barcelona? Romy Ripanti del Foxy lo tiene claro: “Location, location, location”. Todo es localización. Si estás bien ubicado, el negocio estará bien ubicado. Esta calle del Raval hace un tiempo no valía nada. Hace un tiempo, incluso, era oscura y solitaria. Desde hace año y medio, los venezolanos le han cambiado la cara al carrer Riera Alta. ¿Voluntarios para el perrocalentero?
